TRABAJO EN UNA EMPRESA EN CONCURSO DE ACREEDORES ¿QUÉ VA A PASAR CONMIGO?

TRABAJO EN UNA EMPRESA EN CONCURSO DE ACREEDORES ¿QUÉ VA A PASAR CONMIGO?

Como ya sabemos, la situación de concurso de acreedores es aquella situación a la que llega la empresa cuando, sin llegar a estar en situación de quiebra técnica, no puede atender sus compromisos de pago, ni en cantidad ni en plazo.

Antiguamente, a este procedimiento se le denominaba “de suspensión de pagos” o “de quita y espera”. La propia denominación del procedimiento ya
indicaba el objetivo principal del mismo: la sociedad tiene activos
suficientes para liquidar sus deudas (no está en quiebra técnica, al menos a priori), pero no cuenta con la liquidez necesaria para hacerlo a sus correspondientes vencimientos; de ahí las denominaciones anteriores, donde el objetivo prioritario no es otro que el de suspender y aplazar pagos, y en la medida de lo posible, reducirlos. 

Como trabajadores de una empresa en concurso de acreedores, somos acreedores de la misma, por cuanto las deudas que tenga la empresa con sus empleados, forman parte de la masa pasiva, es decir, de los compromisos de pago que hay que atender, y que por tanto, pueden ser objeto de aplazamientos, e incluso de reducciones o rebajas. 

Ante la apreciación de dificultades económico financieras irreversibles, los administradores de las sociedades mercantiles tienen la obligación de instar el procedimiento legal conocido como “concurso de acreedores”. Una situación delicada que presenta un momento complicado tanto para el empresario, como para los trabajadores. Los objetivos principales de este proceso pasan por liquidar los bienes de la sociedad, pagar a los acreedores y, en la medida de lo posible, evitar que la sociedad se extinga. Dejando a un lado los efectos sobre el empresario, a continuación, veremos cómo afecta el concurso de acreedores a los trabajadores. Gracias al procedimiento de concurso la empresa intentará pagar a sus acreedores, entre los que se incluye el salario de sus trabajadores. 

En primer lugar, hay que distinguir dos situaciones diferentes, para los trabajadores de empresas en concurso de acreedores: 

1. En aquellos casos en los que el trabajador no hubiera recibido, por parte de la empresa, la comunicación formal de despido, y venga percibiendo regularmente su salario. En este caso, se debe seguir asistiendo con normalidad a su
puesto de trabajo, desarrollando sus correspondientes funciones. 

2. En aquellas situaciones, en las cuales la empresa, declarada en concurso de acreedores, deje de abonar los salarios a sus trabajadores, estos pueden realizar las siguientes acciones: 

  • ·  Reclamar el reintegro de los salarios adeudados, presentando demanda de reclamación de cantidad ante los Juzgados de lo Social. 
  • ·  Paralelamente, solicitar la extinción del contrato de trabajo si el retraso o el impago de las nóminas fuera reiterado. 

Si finalmente la empresa entra en concurso de acreedores y no tiene liquidez para el pago de las nóminas y, en su caso, indemnizaciones adeudadas a sus trabajadores, el Fondo de Garantía Salarial asumirá el pago, con ciertos límites: 

  • ·  En cuanto a los salarios, el límite será la cuantía resultante de la multiplicación por dos del salario mínimo interprofesional (SMI) diario (con inclusión de las
    pagas extra), por el número de jornadas laborales pendientes de pago (máximo, en este aspecto, de 20 días). 
  • ·  El límite máximo de indemnizaciones por parte del Fogasa será de una anualidad, y el salario diario, base del cálculo y que incluye las pagas extra, no puede rebasar el doble del SMI. 

El administrador concursal debe incluir, en cualquier caso, los créditos de los trabajadores en el Listado de Acreedores del concurso, estableciendo, además, su prioridad en el cobro. 

Una vez nombrados los administradores concursales, aprobado el convenio, presentada la lista de acreedores y aprobado el plan de liquidación se procede al pago de los acreedores. Pero siempre respetando un orden de preferencia en función de la clasificación de los créditos. Los cuales pueden clasificarse en privilegiados, ordinarios o subordinados. En términos generales, y por hacer más sencillo el esquema, serán los primeros en percibir sus honorarios los administradores concursales. Seguidamente los acreedores con deudas garantizadas (hipotecas, leasings, prendas, etc..); los salarios de empleados, las administraciones públicas, resto de acreedores y, por último, los socios.

Muchos proveedores y trabajadores desconocen la situación de la compañía con la que tienen relación económica y/o laboral. En el Boletín Oficial de Estado se publica la situación de concurso de acreedores de las compañías que así lo hubieran solicitado y, por tanto, pueden consultar y verificar la situación de una determinada compañía y, si fuera necesario, en el plazo de un mes comunicar el crédito a la Administración Concursal. Asi mismo existe un registro público de concursos, donde puede consultarse la situación de tales procedimientos, accesible a cualquier persona interesada en la dirección: 

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