GASTOS DEDUCIBLES PARA EL AUTÓNOMO EN IRPF

GASTOS DEDUCIBLES PARA EL AUTÓNOMO EN IRPF

En España hay más de tres millones de autónomos, la mitad de ellos personas físicas sin asalariados a su cargo. El régimen de tributación más habitual es el de estimación directa, en sus dos modalidades, normal y simplificada. En este artículo vamos a analizar detalladamente los gastos fiscalmente deducibles para el profesional autónomo. En el sistema de módulos, la cuota a pagar resulta predeterminada y fija, en base a unos “indicadores” de cada sector y actividad, por lo que no depende de los gastos reales que finalmente tenga el autónomo en el ejercicio de su actividad. 

Partimos de la base de que los gastos deducibles son, en general, coincidentes con los gastos fiscalmente deducibles en el impuesto de sociedades, aunque existen algunas diferencias que analizaremos detalladamente. 

De acuerdo con la Agencia Tributaria, los criterios para considerar que un desembolso económico puede ser considerado como gasto deducible son: 

· Estar vinculados a la actividad económica realizada por el autónomo, es decir, que estén “afectos” a la misma”, usando una terminología más técnica. Si no está claro, el autónomo deberá demostrar que corresponden a su actividad profesional y no a su vida privada. Esto ocurre por ejemplo con la vivienda propia si allí se desarrolla la actividad, siendo necesario determinar el porcentaje del gasto que se puede afectar a la actividad y el que no (el de uso privado). 

En general, todo gasto relacionado con la actividad es deducible, aunque deberemos justificarlo adecuadamente, por lo que conviene documentarlos y llevar el libro de gastos explicando el detalle de cada factura para que en el caso de tener una inspección podamos defendernos adecuadamente. 

· Estar registrados contablemente por el autónomo en sus correspondientes libros de gastos e inversiones. 

Entre los gastos deducibles más habituales, y que por tanto, no nos van a suponer ningún conflicto con la Agencia Tributaria, dado que proceden de la propia relación establecida por Hacienda, están: 

1-Consumos de explotación. Materiales, de cualquier tipo, necesarios para el ejercicio de nuestra actividad profesional/empresarial. Hay que matizar que se trata de consumo, no de compra. Consumo = Existencias iniciales + Compras – Existencias finales. 

2-Gastos de personal. Incluye tanto los sueldos y salarios pagados a los trabajadores, como las cotizaciones a la Seguridad Social, derivadas de la contratación de trabajadores. También se incluyen gastos de formación, indemnizaciones, seguros de accidentes del personal, etc… 

3. Alquileres. Arrendamientos, cánones, asistencia técnica, arrendamientos financieros (que no tenga por objeto terrenos o solares o activos fijos no amortizables). 

4. Reparaciones y conservación. Gastos de mantenimiento, repuestos y adaptación de bienes materiales. No se incluyen los que supongan una ampliación o mejora, ya que se consideran inversiones amortizables en varios años. 

5. Servicios de profesionales independientes: Honorarios de economistas, abogados, auditores, notarios así como las comisiones de agentes comerciales o mediadores independientes. 

6. Otros servicios exteriores. Gastos en investigación y desarrollo, transportes, primas de seguros, servicios bancarios, publicidad, relaciones públicas, suministros de electricidad, agua y telefonía y otros gastos de oficina no incluidos en los conceptos anteriores. 

7. Tributos fiscalmente deducibles. El impuesto de bienes inmuebles (IBI), el impuesto de actividades económicas (IAE) y otros tributos y recargos no estatales y tasas, recargos y contribuciones estatales. No serán deducibles ni las sanciones ni los recargos de apremio o por presentar fuera de plazo las declaraciones de Hacienda. 

8. IVA soportado. Sólo será deducible cuando no sea desgravable a través de la declaración de IVA, es decir, que no presenten declaraciones trimestrales de IVA y por tanto no tengan derecho a deducirse las cuotas soportadas (actividades exentas de IVA –medicina-, actividades acogidas a algunos regímenes especiales -régimen especial de recargo de equivalencia y régimen especial de la agricultura, ganadería y pesca-). 

9. Gastos financieros. Intereses de préstamos y créditos, gastos de descuento de efectos, recargos por aplazamiento de pago de deudas, intereses de demora de aplazamientos de los pagos a Hacienda. 

10. Amortizaciones. Importe del deterioro o depreciación de las inversiones contempladas como inmovilizado material o intangible afecto a la actividad. El cálculo se suele realizar por el método lineal, en función de la vida útil de cada elemento. 

11. Pérdidas por deterioro del valor de los elementos patrimoniales. Deterioro de los créditos derivados por insolvencias de deudores; deterioro de fondos editoriales, fonográficos y audiovisuales, y deterioro del inmovilizado intangible. 

12. Otros gastos deducibles. Adquisición de libros, suscripción a revistas profesionales, gastos de asistencia a eventos relacionados con la actividad (cursos, congresos, conferencias), cuotas de asociaciones empresariales, corporaciones y cámaras así como las primas de seguro de enfermedad satisfechas por el autónomo para él, su cónyuge o hijos menores de 25 que convivan en el domicilio familiar, con un máximo de 500 euros por persona. 

13. Provisiones deducibles y gastos de difícil justificación. Con la entrada en vigor de la reforma fiscal, a partir de enero de 2015, se establece un tope anual de 2.000 euros, a la deducción en estimación directa simplificada del 5% del importe del rendimiento neto previo. 

14. Provisiones fiscalmente deducibles. Sólo los autónomos que tributen en estimación directa normal podrán desgravar las facturas no cobradas o los gastos asociados a las devoluciones de ventas. 

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