¿Qué son los pasivos laborales y cómo pueden afectar a nuestra empresa?

¿Qué son los pasivos laborales y cómo pueden afectar a nuestra empresa?

El pasivo laboral se refiere a todas las deudas que se generan durante el tiempo que un trabajador forma parte de una empresa. Es decir, son los beneficios cuantificables monetariamente que un trabajador va adquiriendo a lo largo del tiempo en una empresa.

Pasivos laborales para las empresas. Prevenir es crucial

En el ámbito de la gestión empresarial, todas aquellas cantidades que se le abonan al trabajador cuando cesa una actividad laboral, en los diferentes conceptos, como extras de verano, vacaciones de navidad, liquidaciones, bonos anuales, etc…, y que las empresas deben tener previstos en unos fondos reservados, de manera planificada, es lo que se denomina pasivo laboral.

Los pasivos laborales se caracterizan por ser cantidades monetarias guardadas con previsión y planificación por los empresarios, para disponer de ellos cuando sea necesario, o al menos, es como debiera ser, pero no ocurre así en muchos casos y muchas empresas.

Los gastos imprevistos, en el caso de no haber sido adecuadamente planificados y no estar soportados por un calculado pasivo laboral, suelen suponer endeudamientos carísimos y llevan a muchas compañías a cargarse de lastres económicos y financieros, difíciles de soltar.

A veces se calcula al mes o anual. Matemáticamente es algo parecido a adelantar costes por posibles despidos, con los mismos baremos y cantidades que se haría sobre todo en los casos de movimientos de personal, altas y bajas, ascensos, reubicaciones, enfermedades, etc…

Una de las principales características de este tipo de pasivo es que previene el endeudamiento, puesto que muchas empresas no pueden hacer frente a los gastos imprevistos a medio y largo plazo.

Es importante el nivel de previsión que haya tenido la empresa a lo largo de su trayectoria, dado que, llegado el momento, van a suponer una importante salida de recursos.

De hecho, si se tienen bien planificados, supone una buena práctica a efectos contables, dado que se conoce perfectamente, y en todo momento, el verdadero valor de la empresa. Por tanto va a redundar positivamente en la confiabilidad de nuestros estados contables y financieros.

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