15 Jun Analizando el fenómeno START UP
En su traducción del inglés, el término start-up significa “puesta en marcha”. Y, efectivamente, podemos definirlo como el periodo inicial de una empresa, el comienzo o arranque de un nuevo negocio.
Al hablar de start ups hablamos de pequeñas empresas, de reciente creación, con alto potencial innovador y tecnológico, donde su modelo de negocio es escalable, y su crecimiento puede ser exponencial.
¿Qué es una start up?
Podríamos definirlas como empresas emergentes, normalmente con un alto componente tecnológico, con grandes posibilidades de crecimiento y que, por lo general, respalda una idea innovadora que sobresale de la línea general del mercado.
Con el creciente protagonismo de este tipo de negocios emergentes, que han acabado dando lugar a grandes firmas que dominan hoy el mercado (Facebook, Amazon o Google, son ejemplos), no es de extrañar que cada vez haya más interés por el fenómeno de las startups, y cada vez más emprendedores se decidan a salir de la zona de confort para probar suerte con un modelo de negocio innovador.
Las startup tienen una serie de elementos diferenciadores que explican su naturaleza:
- l Carácter temporal: La startup como organización tiene un carácter limitado. Es decir, hace alusión a la emergencia de una compañía, que finaliza con su conversión en negocio estable. En otros casos, el final es precisamente lo opuesto. Es decir, desaparecen (no son pocas las startup que fracasan).
- l Carácter novedoso: La innovación es la esencia de toda startup. A menudo referida a su fuerte vinculación con las nuevas tecnologías y el mundo internet. Una novedad que supone siempre una ventaja competitiva frente a otras compañías. Y que, además, también puede aplicarse al carácter diferencial de su negocio o de los procesos productivos que emplea.
- l Costes reducidos: Su ligazón con las Tecnologías de la Información y la comunicación (TIC), hace de estas jóvenes empresas un negocio muy atractivo. En sus etapas iniciales no exigen grandes cantidades de dinero para su puesta en marcha. A diferencia, claro está, de las compañías que operan en otros ámbitos.
- l Financiación externa: Aunque los costes de arranque son mínimos, a medio plazo las ganancias de la startup son considerables. A consecuencia de este crecimiento acelerado, muchos inversores externos se sienten atraídos. A estos inversores se les conoce como Inversores Ángel (Business Angel). Aportan una pequeña financiación a cambio de acciones o participaciones en la empresa. Es una de las fórmulas de financiación más habituales, pero no la única, tal como desarrollaremos a continuación.
- l Objetivo y riesgos: Las startup asumen un fuerte riesgo, ya que su objetivo es dominar un nicho de mercado (a menudo poco explorado), en el que trabajan a base de hipótesis. Este ámbito de incertidumbre requiere una gran capacidad de adaptación a los cambios. La meta, por tanto, consiste en hacer que esas hipótesis funcionen, que los productos o servicios ofertados sean aceptados por sus clientes, manteniendo unas ganancias elevadas que le permitan retornar la inversión (garantizando la escalabilidad del negocio).
Muchas de estas compañías emergentes desaparecen al poco tiempo de vida, o son vendidas antes de encontrar un modelo de negocio estable. Sin embargo, existen notables ejemplos de compañías que han prosperado, convirtiéndose en negocios de referencia (sería el caso de Google, Facebook, etc.)
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