¿QUÉ RESPONSABILIDAD TENGO SI SOY ADMINISTRADOR DE MI EMPRESA?

¿QUÉ RESPONSABILIDAD TENGO SI SOY ADMINISTRADOR DE MI EMPRESA?

Actualmente, la decisión de ser administrador de una Sociedad Limitada se toma, frecuentemente, muy a la ligera. En algunos casos no es raro oír decir “solo tendrás que echar un par de firmas al mes y listo…”. Sin embargo, esto no es del todo así. Si bien es cierto que las tareas del administrador dependerán de la complejidad de la organización en cuestión, no es menos cierto que las funciones y deberes de un administrador van mucho más allá de solo unas firmas. Y de no cumplirlas, se le pueden llegar a exigir importantes responsabilidades.

El administrador de una sociedad es la persona encargada de llevar a cabo las gestiones del día a día en la sociedad. Además, es la cabeza visible de la empresa, tanto de puertas para adentro como de cara al exterior.

Esta figura puede adoptar la forma de Administrador Único, Administradores Solidarios o Mancomunados, o bien la forma de Consejo de Administración, compuesto por un número mínimo de tres miembros. En principio sus funciones no son remuneradas pero se puede convenir lo contrario, en cuyo caso la retribución se podrá hacer tanto por nómina como por factura.

El Administrador será responsable ante, no solo los socios, sino también los acreedores, de los daños causados por falta de diligencia en sus acciones. Y es que según la Ley de Sociedades de Capital el administrador debe desempeñar su cargo de forma diligente y defender de forma leal los intereses de la sociedad.

La responsabilidad civil de los administradores se puede exigir de dos formas:

  • ·  Acción social, promovida por los socios y aprobada en junta general.
  • ·  Acción individual, promovida bien por los socios, bien por terceros.

La Ley de Sociedades de Capital contempla una serie de obligaciones estipuladas para los administradores, cuyo incumplimiento podría acarrear responsabilidad de los mismos por los daños y perjuicios que causen:

  • Presentar la escritura de constitución en el Registro Mercantil en el plazo de dos meses desde la fecha del otorgamiento.
  • Valorar las aportaciones no dinerarias conforme a su valor real.
  • Velar por el desembolso de dividendos pasivos.
  • Cumplir las obligaciones en relación con la adquisición y tenencia de acciones o participaciones propias.
  • Convocar junta general ordinaria, extraordinaria y asistir a estas Juntas.
  • Impugnar determinados acuerdos sociales.
  • Representar a la Sociedad.
  • Desempeñar el cargo con la diligencia de un ordenado empresario y un representante leal.
  • Redactar y suscribir el proyecto de fusión, además de solicitar al Registro Mercantil el nombramiento de expertos que informen del proyecto de fusión.
  • Prestar su concurso para la liquidación.
  • En general, inscribir y dar la publicidad exigida a los acuerdos adoptados.
  • Etc.

El administrador debe actuar de forma diligente en todo momento. Esto quiere decir que debe ser honesto, leal a la sociedad (no puede hacer competencia, debe actuar siempre de buena fe), no puede aprovechar oportunidades de negocio en beneficio propio, ni sacar partido de su condición de administrador para realizar negocios personales y tiene el deber de secreto sobre la información sensible de la sociedad, incluso después de haber cesado en su cargo. En conclusión, el Administrador que incumpla estos deberes inherentes a su cargo, responderá personalmente y con su patrimonio, frente a los socios y acreedores de la compañía, por el daño que pueda causar.

 

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